Control a distancia y telepresencia
Por: Efraín Foglia
Septiembre del 2006
Introducción
(primera parte)
En las últimas décadas se han producido tantos cambios en el ámbito de la comunicación, la política, la economía y la cultura, que aún no hemos tenido tiempo de digerirlos. Estos cambios afectan irremediablemente a la sociedad y a sus espacios de convivencia. No es casualidad que el surgimiento de nuevos medios de comunicación venga acompañando de estos cambios y que, en muchas ocasiones, sean estos los que lo propician. Actualmente las redes telemáticas constituyen el eje de muchas actividades profesionales, por lo que permean en la sociedad y afectan su comportamiento, generando nuevas formas de interactuar y de pensar.
El ser humano siempre ha tenido la necesidad de controlar las cosas de su entorno, y la necesidad de controlarlas a distancia se ha cristalizado en los tiempo actuales. Gracias a la capacidad de ubicuidad de las redes de comunicación digitales, la desaparición de las fronteras físicas ha catalizado la necesidad de intervenir y controlar a través de la distancia, así como la de transformar las relaciones sociales sin importar el contexto físico en el que nos encontremos.
El diseño de estos mecanismos de control a distancia nos ha llevado a ver acciones tan avanzadas que nos cuesta trabajo reconocer la ficción y la realidad, y cuestionarnos concepto tales como Presencia y Telepresencia : ¿qué está presente?, ¿realmente es importante la presencia física?, ¿cómo afecta en nuestra identidad la ubicuidad de nuestra imagen?
Podemos encontrar ejemplos paradigmáticos en cuanto a dispositivos de control a distancia en los sistemas de ataque ocupados en las guerras, como en la Guerra del Golfo Pérsico, «la tormenta del desierto», en 1992, cuando las fuerzas estadounidenses utilizaron sistemas digitales de visualización de ataque a distancia. En los aviones de ataque F15 los pilotos visualizaban la información de una forma parecida a la de un video juego, por lo que podíamos observar (por cortesía de la CNN) la destrucción total a distancia. La guerra ha cambiado, se ha convertido en un ataque sin la presencia humana in situ.
Este texto tiene como objetivo tratar el desarrollo de las redes telemáticas y analizar su repercusión en las diferentes actividades sociales, culturales y artísticas que han sido afectadas y transformadas a partir de este nuevo entorno híbrido (artificial + natural) característico de nuestra época.
La investigación artística en estos campos ha sido bastante prolífica y, en algunos casos, ha originado importantes premoniciones. Quizás podemos ver en la obra de artistas una lectura más clarificadora de lo que está sucediendo en la actualidad, pues ante todo esta investigación artística propone preguntas, preguntas que la industria de la tecnología destinada a la guerra mantiene ocultas por fines políticos y comerciales.
En este sentido, podemos encontrar en la digitalización de los datos al verdadero catalizador del avance en las redes telemáticas. La convergencia de las diferentes disciplinas artísticas en un solo lenguaje numérico han generado que una vasta cantidad de creadores se sumaran a proponer lecturas relacionadas con este nuevo espacio de acción denominado Tercer Entorno o Ciberespacio.
El prefijo tele- es parte del objeto de estudio en este texto. Este prefijo, que significa «distancia», ha sido preciso para renombrar una serie de actividades humanas que han cambiado radicalmente su estructura y planes de acción gracias a las tecnologías que nos permiten controlar o difundir datos en otro lugar diferente al lugar en que nos encontramos.
Se analizarán los dispositivos necesarios para mediar entre los diferentes entornos como las Interfases que sirven para controlar los diversos agentes que hacen posible la participación de la audiencia. Dentro de esta necesidad de controlar cosas a distancia o de estar presentes en un lugar remoto, podemos encontrar en la Telerrobótica un campo de estudio sumamente prolífico e interesante, con bastante por avanzar, pero con grandes posibilidades en los diferentes ámbitos de las artes, ciencias y tecnologías.
Uno de los tópicos inquietantes por sus repercusiones sociales, es definitivamente el control, preocupación latente, ya que es sinónimo de poder y, dependiendo de quién lo ejerza, los resultados se tornan diferentes. No obstante, la realidad es que un usuario de Internet cuenta hoy en día con infinitas posibilidades de control a distancia, lo cual ha transformado su percepción de las actividades humanas, al convertirlo en un sujeto activo y participativo.
Desarrollo de las tecnologías telemáticas
(segunda parte)
Lo lejano y lo cercano
La distancia siempre ha representado un factor primordial a la hora de visualizar nuestra historia como humanidad, ya que determina la mayoría de nuestras actividades, desde las económicas, históricas y afectivas, por poner algunos ejemplos. Muchas de las economías mundiales se han forjado en función de su cercanía con los centros de poder, con los recursos naturales y con las fronteras.
Nuestras mentes se encuentran ocupadas dibujando mapas, distancias, recorridos, que nos generan referencias y nos hacen tomar decisiones que se mezclan con el factor tiempo: ¿está lejos?, ¿me dará tiempo de llegar?, y que se convierten en condicionantes para nuestras actividades cotidianas.
Una de las necesidades del ser humano ha sido reducir esta distancia para poder actuar en espacios remotos, así como para poder desplazarse y realizar actividades a distancia. Los grandes imperios del siglo XVI, como el español y el inglés, se preocupaban por obtener información actualizada de sus colonias en otros continentes, y para ello buscaban métodos de diversa índole, pero carecían en todo momento de un control en tiempo real. La información era lenta y la respuesta a la información aún más lenta e imprecisa.
La relación con la información era diferente y en cuanto al arte se refiere podemos poner el ejemplo de la ahora famosa obra El Rinoceronte, de Alberto Durero, que fue creada con información a distancia, recreación mental de un animal que desembarco en el año 1515 en Europa procedente de la India, y que causó gran conmoción. Toda la comunidad artística lo quería representar. Diversas versiones mostraban al animal, pero muchas de ellas estaban basadas en la imaginación y la información que llegaba, pues existían grandes limitantes para ver al animal en vivo. Durero dibujó a través de esbozos y bocetos su gran obra, cuyo protagonista nunca llegó a conocer.
Los grandes inventos, como la rueda y todas sus repercusiones en los medios de transporte, han catalizado el acercamiento entre los seres humanos. La llegada del ferrocarril en la primera mitad del siglo XIX aproximó a las poblaciones y favoreció la comunicación entre ellas, lo que tuvo consecuencias en el comercio y en la relación laboral.
En este marco de necesidades que nos ha planteado la historia, la tecnología de las telecomunicaciones ha jugado un papel fundamental para el desarrollo y avance en cuento a la distancia se refiere, que en los tiempos actuales ha alcanzado unos límites que rozan lo fantástico y crean paradigmas y metáforas como la de «el mundo se ha hecho pequeño». En definitiva, Napoleón habría sido feliz con los actuales sistemas de control a distancia y con las posibilidades de generar una presencia virtual para ejercer el control.
Nacimiento de las telecomunicaciones
Lo Tele-
Entendamos al prefijo Tele- como «distancia», y así podremos describir la Telecomunicación de la siguiente manera: Transmisión de información a distancia por medio de cable u ondas electromagnéticas. También nos podemos referir con este término al conjunto de medios utilizados para ello.
Mediante una revisión en el desarrollo de las tecnologías de las telecomunicaciones, nos encontramos con la invención del telégrafo. Oficialmente el telégrafo eléctrico que conocemos hoy fue presentado por Samuel Morse el 6 de febrero de 1833, momento que se puede entender como el inicio de la comunicación a través de redes, lo cual marcó el inicio de muchas transformaciones a nivel social, cultural y artístico.
«La mayor conexión desde la invención del alfabeto en occidente se produjo cuando el lenguaje se encontró con la electricidad en el telégrafo».1
Es históricamente relevante el hecho de que Samuel Morse redujera las veintiséis variables del alfabeto a un código de tres señales: larga, corta, pausa. Fue uno de los procesos de abstracción del lenguaje más importantes de nuestra historia. Este sistema de reducción o compresión de significado permitió su transmisión a distancia de una manera más sencilla. El telégrafo fue la primera tecnología de procesamiento de información que redujo las limitaciones del tiempo y del espacio a la comunicación instantánea.
El principio con el cual funcionó este invento fue tan claro y funcional que hasta el día de hoy podemos sentir sus repercusiones en las tecnologías actuales. «El telégrafo afectó a los sistemas de precios de los bienes y servicios, y también a la realización y difusión de noticias. Asimismo introdujo nuevas posibilidades para los métodos de despliegue y elaboración de la inteligencia humana. Es importante reconocer al telégrafo como el enlace entre el alfabeto y el ordenador».2 Con este paso en la transmisión de información el ser humano empezó a influir en lugares remotos, aún de una forma unidireccional y asimétrica, pero causando grandes cambios en las actividades cotidianas. Esta comunicación era manejada por especialistas, debido a que se necesitaba una traducción de estas claves en el lenguaje cotidiano.
El segundo gran salto fue el invento del teléfono, «que permite una comunicación bidireccional, simétrica, interactiva y simultánea entre dos interlocutores situados a distancia y porque, además, las redes telefónicas transmiten los impulsos sonoros a mucha mayor velocidad que el aire».3 El teléfono en definitiva nos acercó de una forma mucho más humana, nos brindó la experiencia de sentir que esa persona del otro lado, localizada en un lugar remoto, estaba más cerca y, realmente, nos ayudó a sentirla a través de su voz, con su entonación y con todas las características fonéticas propias de su personalidad.
Con ciertas confusiones en relación al autor de esta invención, el invento del teléfono es atribuido a Alexander Graham Bell, que construyó el primero en Boston (Massachusetts), en 1876. Este invento catalizó el nacimiento de redes de transmisión más efectivas en comparación con la rede usada por el telégrafo, lo que cambió radicalmente las comunicaciones por medio de señales eléctricas.
El investigador Xavier Echeverría (Pamplona, 1948) hace la siguiente reflexión en relación a este aparato: «El teléfono, pese al handicap de transmitir únicamente sonidos, permitió la reproducción exacta de uno de los principales recursos comunicativos del ser humano, la palabra, superando los límites métricos y físicos del primer y segundo entorno».4 Las relaciones sociales a distancia cambiaron, el teléfono funcionó perfectamente para las actividades económicas y políticas, resultando un gran negocio mundial. Resulta imprescindible mencionar el famoso Teléfono rojo, el cual conectaba a través de una línea directa las dos superpotencias que dominaban la llamada Guerra Fría a partir de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la URSS. Este dispositivo de comunicación fue un ejemplo de cómo la comunicación inmediata entre los diferentes poderes era de vital importancia para el control. Esta etapa de la historia fue reflejada de una forma magistral por el cineasta Stanley Kubrick en su película Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb , (1964), en donde parodia la problemática en la comunicación a distancia, tomando en cuenta las dificultades propias de la comunicación entre diferentes lenguas.
Básicamente estamos hablando del nacimiento de las tecnologías que nos permiten la conectividad, que quizás se podría entender como algo parecido a una colectividad digital o una capacidad de ser individual, pero con la opción de interrelacionarse a través de las conexiones de las redes. Son relaciones de uno a uno, punto a punto, son extensiones del intercambio vocal como lo es el teléfono que, a diferencia del telégrafo, sigue presente en nuestras vidas evolucionando y sumando nuevas características a partir de la digitalización de los medios de comunicación.
A partir de aquí surgieron diversas tecnologías de telecomunicación híbridas como el telefax, que se empezó a ocupar en al año 1972 en la Universidad de Toronto. El teórico canadiense Derick de Kerckhove quedó fascinado por el invento, del cual comentó: «Parecía como si besara el teléfono y susurrara un mensaje al oído».5
La importancia del nacimiento de estas tecnologías radica en que se convirtieron en redes, y estas conectaron a las personas de una manera sin precedentes, lo que permitió compartir conocimiento y generar así inteligencia «Condujo a un refinamiento radical del código en el momento en el que el tendido internacional estableció el primer modelo de "cesta común" para una inteligencia en red».6
Al analizar la repercusión social de estos fenómenos, Derick de Kerckhove subraya la importancia de lo que él llama «conectivo», que es una nueva dimensión en la experiencia de la conciencia, de la mente y de la personalidad.7
A pesar de que a estas alturas de la historia de las telecomunicaciones algunos inventos, como el telégrafo, nos parezcan bastante limitados, lo cierto es que sembraron las bases y principios para los medios de comunicación actuales: «Todas las operaciones informáticas, hasta la aparición de los simuladores de redes neuronales, han estado basadas en los mismos principios fundamentales de fragmentación, descontextualización y recombinación».8
Notas:
1 De Kerckhove, D. La piel de la cultura: Investigando la nueva realidad electrónica, Gedisa, 1999, Pág. 19
2 Ibid, Pág. 227
3 Echeverría Javier, Los señores del aire: Telépolis y el tercer entorno, Destino, 1999, Pág. 49
4 Ibid, Pág. 51
5 De Kerckhove, D. La piel de la cultura: Investigando la nueva realidad electrónica, Gedisa, 1999, Pág. 29
6 Ibid, Pág. 228
7 Ibid, Pág. 19
8 Ibid, Pág. 228
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