Conversación con Antoni Muntadas
Por: Efraín Foglia, Diciembre 2005-Enero 2006, Barcelona.
INFLUENCIAS
Muntadas reconoce los planteamientos de la Escuela de Frankfurt como líneas que le han interesado a lo largo de su trayectoria, y admite que existen interrelaciones entre éstas y su trabajo. Considera que en su obra también está presente cierto Estructuralismo francés, y reconoce a Michel Foucault como una influencia importante en el momento en que se habla de términos como panóptico, poder y control.
En referencia a las influencias sobre su obra, Muntadas comenta que se puede incluir: «Artículos y fragmentos de Deleuze-Guattari, pero también hay gente que aparece a final de los sesenta y que me hace pensar en cosas, como es Marshal McLuhan».
Para Muntadas McLuhan es alguien que luego cae en picado y que ahora comienza a revalorarse, un fenómeno que, según él, experimenta mucha otra gente. Menciona también el caso de Walter Benjamin, que, al contar con una obra tan abierta, que va desde la arquitectura, la ciudad, el urbanismo, la literatura, se mantiene siempre presente, totalmente consistente, ya que siempre hay partes de él que se están leyendo y releyendo.
Muntadas trabaja con la constante lectura y relectura de estas teorías, cosa que ha moldeado su discurso artístico: «Evidentemente, yo soy de la generación de mayo del 68, que la vivo, esas son cosas que te hacen cambiar no solo en la manera de pensar, sino también de vivir».
Muntadas creé que la relación entre el Arte y la vida es importante, no lo ve como una unidad o una igualdad, lo ve como una influencia recíproca entre Vida y Arte.
Fluxus promueve la igualdad, y esto es muy pretencioso para Muntadas y es una actitud que no comparte, pues no considera que cualquier cosa que hace el artista sea un gesto artístico.
En cuanto al ready-made, que es un gesto artístico bastante inmediato, Muntadas admite que necesita siempre unos procesos de intención y de reflexión que retrasan el proceso: «en general mis ready-made son “delayed”, es un ready-made del que tengo que entender porqué me lo apropio».
Asimismo, trabaja también con muy pocas imágenes fijas, es decir, únicas, ya que siempre forman parte de una serie o de una idea de proyecto.
Mayo del 68 crea una serie de replanteamientos de situaciones en las ideas de Muntadas, pero no es solo mayo del 68, es también el principio de los setenta, donde se tiene lugar muchos fenómenos contraculturales, fenómenos de contrainformación, piezas como Cadaqués Canal Local, Barcelona Distrito Uno, y otros trabajos en que se cuestiona la información.
Uno de los principales cuestionamientos de Muntadas es que lo que nos viene dado quizás necesita releerse de otra manera. Muchos de sus trabajos son cosas que existen: «muchas veces no me invento nada», ya que, desde un punto de vista ecológico, es importante el replanteamiento, la revisión, la relectura y la reposición de las cosas, el mirarlas desde otras perspectivas, o sea, llevar a cabo una deconstrucción, una apropiación. Aunque nunca son situaciones totalmente literales: «mi literalidad muy contraria a la literalidad de algunos teóricos de Arte».
En cuanto a las referencias en las que basa su obra, él comenta que filtra y digiere esa información, que posteriormente nutre su obra. No niega las fuentes, pero, según él, se van asimilando esas influencias de una manera que forma parte de un proceso vital. Evidentemente, en este proceso vital, él cree que la práctica procede, en gran medida, de la experiencia vital, y los sucesos del 68, así como todos los procesos contraculturales, son influencias porque forman parte de la experiencia vital: «Yo creo que la transformación de mi trabajo tiene que ver mucho con la transformación como persona, con las cosas que he ido haciendo, y que unas cosas me llevan a las otras, y la manera que ideológicamente voy pensado y vas viendo que esto a ligado a una curiosidad grande, que siempre quieres saber más de las cosas».
Muntadas considera que los proyectos se hacen con el fin de aprender más y de enterarse de algo y, entonces, cuando uno estudia o te concentras en un determinado ámbito puede llegar a aprender más o, al menos, tener más conocimiento y, al mismo tiempo, cuando uno sabe más de una cosa se vuelve crítico: «Un lápiz te lo miras por aquí y por aquí, sabes que está producido en Taiwán y que va a durar tres meses porque la tinta tiene una duración..., y empiezas a dar vueltas y llegas a conclusiones que la mayoría de veces son críticas».
Muntadas afirma que, finalmente, la opinión crítica de las cosas tiene que tener una investigación previa, es decir, que no se parte de una crítica, sino que, tras el estudio de una determinada cosa, uno adquiere un comportamiento crítico.
Se podría decir que es heredero de una serie de vanguardias: «hay Dadá, hay Fluxus, hay Situacionismo», toda una serie de componentes, y su obra se nutre de todas estos elementos, y no únicamente de ideología o de textos teóricos, sino también de la práctica y, ante todo, de su vida misma. Hasta los sesenta vivió en España, hizo dos viajes a Londres en los sesenta y en 1971 fijó su residencia definitiva en Estados Unidos.
«Las informaciones cambian, llegas a Londres y ves un tipo de prácticas que te abre los ojos, ves cine, ves otras cosas. La influencia del cine es importante, me interesó mucho el cine de Antonioni y el cine italiano, en los sesenta, también las películas de Jean-Luc Godard, pero también películas como La Batalla De Argel, etc., etc., etc.».
Muntadas admite haber vivido una época muy conflictiva en España, en la que la gente tenía que ir a Perpiña a comprar libros, y comenta que mucha de su bibliografía viene de eso, de películas que vio en un fin de semana en Perpiñá y de libros que compró en fines de semana.
«Compras y vas pescando lo que puedes. Luego día a día vas leyendo otras cosas.»
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LÍNEAS TEÓRICAS
Reconoce líneas básicas que marcan su trabajo artístico, su background, empezando por su pase por la universidad, algo que recomienda a todo el mundo siempre que sea posible, y considera la universidad como un lugar de gimnasia mental, un lugar donde poder adquirir cierta metodología. Muntadas hizo una carrera técnica, una ingeniería de construcción, cercana a la arquitectura, sin embargo, para él, lo que se estudia en sí no tiene relevancia, pues lo fundamental en este sentido es el simple paso por la universidad, el modo en que eso puede contribuir a trabajar de una determinada manera, pero no tanto por la disciplina que se pueda adquirir, sino por la metodología de trabajo que esta experiencia pueda proporcionar.
En ese periodo él también pintaba, y estas dos cosas hicieron que el trabajo práctico evolucionara y, para él, esta evolución se refleja en su trabajo de pintura, pues lo considera como un trabajo de formación: «no sé si es de formación o deformación», aunque es un trabajo que nunca muestra: «siempre empiezo mi bibliografía casi en los setenta, y las cosas que hice las ignoro porque no creo que sean interesantes, pero hay que reconocer que es una parte de formación similar a una escuela de Bellas Artes, aunque con la diferencia de que exponía mi trabajo ya en público». Muntadas cree que el trabajo que se hace en la universidad no suele ser interesante, y por esto, él no lo toma en cuenta en su trayectoria.
Lecturas como la de Walter Benjamin, Bertolt Brecht y la Escuela de Frankfurt han interesado a Muntadas en sus procesos creativos.
Podemos catalogar el trabajo de Muntadas como un trabajo multidisciplinar, y esto es algo fundamental para él: «Eso es algo sumamente interesante. Yo prefiero que la lectura venga casi de antropólogos de mi trabajo que de historiadores de Arte».
LOS CONTEXTOS DE CREACIÓN
«Yo siempre digo, y lo he expresado en algunas entrevistas, que, como yo me relaciono mucho con lo que hago, yo soy lo que hago».
Muntadas afirma que las obras son del sitio en que se producen, y pone el ejemplo de Buñuel, que tenía una fase mexicana, una española y una francesa, cada una con obras interconectadas, pero que claramente difieren entre sí y determinan dónde están hechas.
En su caso él considera que hay trabajos canadienses, americanos, mexicanos, japoneses, italianos, españoles y catalanes, porque muchas veces están ligados al sitio donde se producen y, además, una cosa importante, el origen de un trabajo depende, en gran medida, de quién los ha producido.
Considera Nueva York como su actual residencia y el punto de departure: «una base decidida y tomada, soy residente y pago impuestos allí [...] pero, por ejemplo, recientemente estuve trabajando en México casi tres años para un proyecto que era para México, hecho en México, pagado por México, documentado en México y entendido en México -si se entiende en algún lado-».
«Realicé una entrevista con Francisco Reyes Palma que me ayudó en el proceso de trabajo y esa entrevista te da pistas sobre cómo entender el proyecto para alguien que no sea de México, quizás esa entrevista en México no es necesaria, pero ese catálogo circula y digo..., vas a entender el proyecto este de Diego Rivera sin dar unos elementos a la audiencia».
Para concluir, cuando hablamos de los trabajos, resulta relevante considerar dónde se piensan, dónde se producen y dónde se presentan: «es importante porque es lo que define lo que yo hago y lo que soy. Si al cabo de tres años he pasado un 25% de mi tiempo en México, pues claro que esto es importante para la manera en que pienso y..., me está influyendo, ¿entiendes? Finalmente, acaba siendo un trabajo híbrido, pero yo mismo lo soy, por la serie de elementos que recibo del entorno».
LA CRÍTICA Y LA PRÁCTICA
Muntadas hace hincapié en el gap que a veces se plantea entre la teoría y la práctica, algo que se ha planteado históricamente: «Con las palabras siempre puedes ir más lejos que con la práctica». Comenta que esta relación se complica cuando la teoría está hecha por una persona y la práctica por otra, pues se plantea una situación de «un cierto maximalismo teórico» y, por otro lado, la práctica no puede asumir estas líneas de análisis. Muntadas viene a decir que el hecho de que el punto de vista teórico se proponga desde una línea estricta va consumiendo la experiencia, pues se establecen una serie de baremos que hacen que el teórico de Arte se convierta en un consumidor de unas prácticas concretas, cosa que el artista no puede hacer, porque el artista tiene que ser mínimamente consecuente con su trabajo.
Muntadas no comulga con las etiquetas artísticas, algo paradójico si tomamos en cuenta que a Muntadas se le ha nombrado el creador del NetArt español. De hecho, en bastantes publicaciones se le considera un creador volcado a las prácticas artísticas con los nuevos medios electrónicos, lo que no coincide con su punto de vista. Él menciona que cuando algunas personas encontraron que había hecho un par de proyectos (The File Room y On Translation: The Internet Project) se le adjudicó esta etiqueta, y subraya que su obra no se puede catalogar por los medios que emplea, sino por sus contenidos: «nunca conectaría mi trabajo con ningún medio específico».1
De hecho, en el texto A De-caffeinated Experience (of Net-Art)2 Muntadas se muestra bastante crítico con el soporte de Internet, al considerarlo como un medio que se presenta de una forma maximalista.
Notas:
1 Alonso Rodrigo, Muntadas, Con/Textos, una antología crítica, Simurg, 2002, P. 463.
2 Ibid, ver contraportada. |